Año nuevo, salud nueva: no prometas cambiar tu vida, cuida lo que ya tienes

Por el Doctor Pascal

Cada inicio de año ocurre lo mismo. Listas interminables de propósitos, promesas que suenan bien y una presión silenciosa por “ser mejor” desde el primer día de enero. Como médico, pero también como persona, he aprendido algo importante:

La salud no se transforma de golpe, se cuida todos los días.



No empieza con una dieta extrema, ni con una rutina imposible, ni con culpas por lo que hicimos en diciembre. Empieza con atención, con respeto al cuerpo y con decisiones pequeñas… pero constantes.

 


El error más común de Año Nuevo

En consulta lo veo cada enero:

-Personas agotadas por cambios bruscos

-Lesiones por querer hacer ejercicio “de golpe”

-Frustración por no cumplir metas irreales

-Abandono total de hábitos en febrero

-La intención es buena, pero el enfoque no siempre lo es.




Lo que sí vale la pena proponerse este año

No grandes promesas. Mejores cuidados.


-Dormir un poco mejor

No necesitas ocho horas perfectas, solo dormir un poco más y mejor que el año pasado.




-Comer con más conciencia

No se trata de prohibir, sino de escuchar al cuerpo y elegir mejor cuando sea posible.




-Mover el cuerpo, aunque sea poco

Caminar, estirarte, subir escaleras. El movimiento diario suma más que el ejercicio ocasional intenso.




-Escuchar las señales del cuerpo

Cansancio visual, dolores de cabeza, tensión en cuello y espalda… no son normales, son avisos.




-Cuidar la vista y la postura

Pasamos horas frente a pantallas. Descansar la vista, mejorar la iluminación y la ergonomía también es salud.




-Prevenir antes que corregir

Un chequeo a tiempo vale más que cualquier tratamiento tardío.




El verdadero propósito de Año Nuevo

No es cambiar tu vida en 30 días. Es no descuidarla durante 365.

La salud no exige perfección, exige constancia. No necesita aplausos, necesita atención diaria.



Consejo del Doctor Pascal

Este año no te prometas ser otra persona.

Prométete escuchar a tu cuerpo, respetar tus límites y cuidarte un poco más cada día.

La salud no se improvisa… se construye.






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